"Pero papá! pecado es no llevarselas!" Replica la joven, sosteniendo una pesada caja de libros mientras se aguanta la picazón causada por el polvo. Hace tiempo que no se encontraba tan emocionada como hace unos instantes...
Caminaba sola en un sendero que ya se había prolongado mucho, el viaje familiar al campo no sonaba atractivo, pero caminar durante tanto tiempo tampoco le agradaba tanto, menos aún por un terreno tán poco amigable como ese (ya se había cobrado 3 buenos raspones y estuvo a punto de tener una caida a un rio). Si nada de esto le agradaba ¿Por qué seguía caminando? ella tenía inconsientemente la respuesta, algo -o alguien?- la llamaba, la incitaba a continuar.
Casi hipnotizada por aquella prescencia, estuvo a punto de no darse cuenta que el sendero poco a poco se tornaba un camino bien definido. Definido y muy, muy descuidado. Al momento justo de pisar el camino rocoso, volteó la cabeza para dejar entrar un sentimiento de sorpresa enorme; ante ella se erguía una casa de dos pisos, vieja pero robusta y descuidada mas por el tiempo que por otra cosa. ¿Era eso lo que la llamaba? sin detenerse a pensar en la respuesta, corrió hacia la casa.
De pronto había dejado de ser ella para convertirse en una emulación de ese famoso detective del que era tan aficionada. Lentamente, toda su vida (y los problemas que estaban ligados a esta. Los fantasmas que tanto la estaban atormentando) se alejaba de ella, y solo quedaba el espíritu de exploración hacia esa misteriosa casa.
Instintivamente(un hábito más que arraigado en ella), se dirigió a la cocina -o lo que quedaba de esta- y abrió el vestigio de refigerador que había ahí. Casi al instante cerró la puerta al ver el cultivo de gusanos revuelto con comida de hace muchos años que se encontraba ahí. Dejó escapar un pequeño grito y corrió hacia la planta alta.
Entre más veía la casa, más curiosidad le despertaba. Las ventanas no estaban selladas, los muebles estaban acomodados y se creaba una atmósfera que intentaba imitar de una manera mórbida a lo que se puede llamar "Calor de hogar". No cabía duda, la casa había sido abandonada. Así, sin más, los dueños habían decidido marcharse.
Al llegar al segundo piso, la chica se dirigió directamente hacia la tercera puerta a la derecha (Por qué?! por qué se con tanta certeza hacia donde voy?!) abrío sin mucho problema la puerta y tras un estremecedor chillido de la puerta, tuvo que reprimir (estaba muy alerta e intimidada, tenía la certeza de que un hombre enorme y con un hacha estaba en la casa) uno de los mayores gritos de emoción que habría dado en su vida.
Ante ella, una recámara de lo que parecía ser -o haber sido- una adolescente o una mujer joven. El misterio sobre la edad y origen de esa persona se desvaneció casi al instante de que comenzó a explorar, movida casi por puro éxtasis, la alcoba. La cama se encontraba tendida, a su lado un escritorio un poco desordenado (como era normal) y con varios libros y apuntes. El cuarto -salvo la gruesa capa de polvo y hollín- daba a parecer que de verdad alguien aún vivía ahi...no...era como si la estuviera esperando a ella.
Alrededor de la cama y esparcido por todo el cuarto se encontraba lo que había provocado la emoción de la joven. Cajas y mas cajas conteniendo principalmente dos cosas: primero, muchos acetatos de música que iba desde la sinfonía 25 de Mozart hasta el single "I am the Walrus" de The beatles. Segundo y mucho más importante: una inmensidad de libros y más libros. Hubo entre ellos, uno que llamó mucho su atención. La portada mostraba a una mujer con un toque un tanto "peligroso" saliendo de un bar adornado con kanjis japoneses. La portada resaba "Lady Killer".
Ella no necesitó seguir explorando la sala, ni darse cuenta de los cientos de ensayos que había escrito la ex-propietaria de la alcoba sobre exactamente los mismos libros que la joven había leido durante su vida. Ni tampoco observar que la grabadora que estaba en esa habitación era justamente el mismo modelo de grabadora que ella, con mucho ingenio, había logrado adaptar como un bolso para cargar sus cosas. No había necesidad de indagar en el hecho de que prácticamente todo lo que había en esa sala era una versión mas antigua o ligermanete distinto a los bienes que la muchacha poseía.
No era necesario. Porque al ver la portada de ese libro, ella comprendió por completo el motivo de haber llegado hasta ahí.
|And that's her tale...KOOKOOKACHOO!|
:Cicatriz ESP
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