miércoles, 19 de noviembre de 2008

Stephenie Meyer y la Masa

Hoy mi hermana fue a comprar su boleto para la premier “pre-estreno” de Crepúsculo, la película. La miré fijamente y exclamé un larguísimo “TSSSSSS”. Todo el respeto que le tenía se fue al escusado.

Pero bueno, hablemos sobre Crepúsculo.

Wikipedia dice:

Crepúsculo (Twilight) es una novela romántica de vampiros enfocada hacia el público joven y adolescente. Fue escrita por la autora Stephenie Meyer y publicada en 2005; es la primera parte de una serie de cuatro libros, de la que están publicados, además de Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse, y Amanecer.

Yo digo:

            Crepúsculo (Twilight) es un libro atiborrado de una narración mierda y repetitiva que se hace llamar “novela romántica”. Fue escrita por Stephanie Meyer y publicada en 2005 en un intento de probar la vacuidad de la juventud actual (lo logró).

            Quiero dejar algo en claro: no estoy pisando terreno desconocido. Más de uno me recomendó esta “novela”. Me dieron a entender que estaba ante el fenómeno literario de los últimos años. Quise creer, después de todo, leí Harry Potter ¿Qué puede ser peor?, comencé a leer. Y llegado casi a la mitad del libro lo cerré, lo lancé con rabia y me fui. Mi intelecto no pudo soportarlo.

            Es que no puedo entender como puede tener la gente tan poquita cultura como para leer semejante mierda. La historia es pésima; relata la historia de una niñata de nombre “Bella” y de C.I. similar a la de cualquier Bratz que vive su vida embobada ante un vampirito maricotas de nombre “Edward”. ¡Pero cuidado! Tras esta emocionante sinapsis se encuentra un guión profundo y sorpresivo. Es más, me tomaré el lujo de citar una parte de esta obra (en realidad, hacer la sinapsis de lo que se repite una y otra vez en el libro):

“Entré a trigonometría, Jessica me estuvo abrumando con sus chismes. Yo solo podía pensar en Edward. Mi corazón se aceleró. Más tarde fue hora del almuerzo y mi corazón se entristeció al ver que Edward no estaba en su mesa. Pensé en su cara radiante como de dios. ¿¡Cómo puede ser tan perfecto!? Luego me fui a gimnasia y estuve huyendo de Mike todo el tiempo. Llegué a mi casa con la ilusión de ver a Edward y me dormí soñando con él.”

            Lo que más me purga de esta aberración literaria es la mala fama que le hacen a los vampiros. Tampoco soy así muy seguidor de ellos, pero creo que se les debe hacer justicia. ¿A qué mente pendeja se le ocurre acabar con la legendaria figura de los vampiros de una manera tan homosexual? Si de todos modos se le iba a ofrecer a ese público otro Ken plástico más que encajara con sus frívolas expectativas ¿Por qué se tenían que desmadrar la reputación de un ícono como es el vampiro? ¿No les importa la cantidad masiva de posers que generarían? Me monserga los huevos ver a chiquillas “góticas” que de pronto su vida gira alrededor de los vampiros.

            Pero bueno, el hecho aquí es que Crepúsculo es un fenómeno mundial. Stephenie Meyer debe estar pudriéndose en dinero y agradeciendo a que exista tanto borrego en este mundo. Los libros son unos Best Sellers ya y se aproxima una película que echará más leña al fuego; ya puedo verlo: se vienen las camisetas, libretas, tasas, barbies, fanfictions…*corre a vomitar y lanzar ofensas al aire*.

            Bueno, al menos ver a toda esa gente y sus “No0o MmMz GuEiI AmOo0o0 A EdWaRd!!!!” me hace sentir agradecido por ser alguien que sí piensa y puede salirse de la masa, al menos para burlarse de ella.